Todas las mañanas cuando lo veo salir con su maletín, no puedo dejar de acordarme cuando con esas mismas manos llevaba el conche donde yo dormía. Hoy está como de mal genio, pero igual quiero darle un pico y pedirle la bendición. De pronto mí hermano, el menor, interrumpe con un vosteso el reflejo de mi mente. "qiubo" -dice toscamente mientras se saca las pichas de los ojos-.
Papi calienta el motor del carro mientras yo pienso si tomo ron o aguardiente, a no mentiras, yo pienso si será buena idea lo del beso y la bendición, pero nuevamente mi hermanito me interrumpe: "que huevona se va a subir o se queda" -ah si ya me subo-
A él también quisiera abrazarlo y decirle cuanto lo quiero. Subimos por Coca Cola y decido espulgarle la cabeza a mi papito. Fue un impluso, Nada predemitado.Él detiene el carro, se da vuelta, se quita las gafas y me mira con sus tiernos ojos aún vestidos de sueño:-que huevona se está limpiando las manos o que es la maricada con mis canas-
Bueno por lo menos lo intenté, ahora ya sé que no le gusta que lo espulguen . Tal vez fue un mal intento pero igual no me impoorta porque le heche la culpa a tito